Rohdetherm

Nitruración plasmática

La nitruración plasmática se cuenta entre los procedimientos termoquímicos de tratamiento térmico, siendo practicada a temperaturas entre 350 y 600 °C. Los iones de carga positiva alcanzan delante de la pared del horno (ánodo) con una velocidad de rebote elevada las piezas conmutadas como cátodo. Al principio, tal disparo de iones induce a una limpieza sumamente eficaz de la superficie de las piezas (“sputtering”), siguiendo luego el calentamiento y la nitruración de la superficie. Los componentes luego son enfriados hasta la temperatura de retirada. Hoy se nitrura casi exclusivamente tanto en la corriente continua como también en el plasma pulsado.

Entre las ventajas principales del procedimiento se cuentan la mejora de las propiedades de fricción y de deslizamiento, la creación de capas resistentes a la corrosión así como la ausencia enorme de deformaciones. Por lo general, sólo se nitruran al plasma los componentes acabados, que ya no deben someterse, después de este tratamiento termoquímico, a ninguna operación mecánica de fabricación como por ejemplo el rectificado. Debido a la seguridad incrementada del proceso, la nitruración plasmática llegó a ser para la industria transformadora de metales un procedimiento económico y técnicamente importante.

Para la nitruración al plasma se emplean en su mayor parte hornos de cuba o de campana que por la automatización del proceso y la compatibilidad con el medio ambiente también pueden ser integrados en la cadena de fabricación. Dado que mientras tanto existen opciones muy potentes de alimentación de corriente ya no hay límites en cuanto al tamaño de las piezas.

Pueden someterse a la nitruración plasmática todos los materiales habituales de acero, de fundición y sinterización. Se presta tanto el acero no aleado como los aceros de baja y de alta aleación.